[This little brochure was written by Paul Lindell. You can browse the piece chapter by chapter, by following the menu to the right. The link below will download the entire booklet.]
One day a letter came to our mission office with the following request:
“I am a sophomore in college. I plan to spend my life as a missionary in some foreign country. Please tell me how I can prepare myself for this work. What courses should I take in college? After college is there any other training I should have in order to qualify for missionary work?”
This is a good letter. But it is a hard one to answer. I do not know the student, and the work of missions is so extensive and so complex today. Therefore, it is hard to advise helpfully without knowing more about the student who wrote the letter.
However, in any case, there are some general, basic qualifications that ought to be a part of the equipment of any missionary. In my answer to the student I noted some of these points:
Interested? Download the entire brochure here. Or read on by following the chapter links to the right.

In the chapters that follow, you’ll find some great advice from one of our founders. You can click through the chapter titles to the left.
Paul is assuming, of course, that you’re interested, somehow, in the possibility of missionary service. You can read these pages even if you’re not. But if you are, well, here you’ll find some practical advice concerning “what you can do”…
necesito informacion en español sobre lo que puedo hacer para ser un missionera tengo 20 años y asisto a una iglesia evangelica en chiclayo . peru
gracias por escuhar.
Hermana Felicia:
¡Saludos de gracia y paz en el nombre de nuestro Salvador Jesús!
Gracias por tu misiva del 4 de diciembre – y por tu interrogativa sincera. ¿Qué puedo hacer para ser una misionera? ¡Muy buena pregunta!
Permítame ofrecer unos consejos…
1. Es importante darnos cuenta, al principio, que “ser un misionero” no requiere que nos traslademos “más allá del mar.” De hecho, el vocablo no tiene referente geográfico explícito alguno. Puedes ser una misionera un tu propio Chiclayo. Puedo ejercer el papel yo en mi propio pueblo también.
La función misionera tiene que ver con la comunicación del evangelio más allá de fronteras culturales – independiente del aspecto geográfico. Cuando participas en el programa evangelístico de tu propia congregación podemos decir que realizas una tarea evangelizadora. Mas cuando participas en un programa que enfoca, digamos, la población indígena en tu medio, o tal vez el pueblo Cañari allá en las montañas, etc. – en ese caso estás haciendo una función misionera. Estás cruzando fronteras culturales con el mensaje de salvación. Y no tienes que viajar a Australia para hacerlo.
2. Es importante notar, además, que la agencia principal para la realización de esta tarea es la congregación local. El llamamiento a participar en la misión de Dios pertenece a la iglesia en su totalidad.
Este hecho teológico tiene corolarios prácticos e inevitables. Primero entre ellos podemos inferir que la obediencia a un llamado misionero – es decir, la carrera misionera en sí – debe de comenzar en el contexto de la congregación local. Hay que florecer donde uno esté sembrado, antes de jalarse por las raices y echarse en altamares.
De hecho, si vienes a someter tu aplicación misionera a una agencia internacional algún buen día, descubrirás la primera pregunta que te hacen será: ¿Qué estás haciendo en tu propia congregación? Y la segunda será: ¿Qué piensa tu pastor acerca de tu emergente llamamiento misionero? ¿Puede comprobar él o ella que tienes un don misionero? ¿Lo ha visto en acción en medio de la congregación?
Cosa que nos lleva a mi primer consejo concreto: Lánzate en las actividades de tu congregación local. Vive y manifiesta tu fé en medio de tus hermanos y hermanos en Chiclayo.
Y basado en número uno arriba, podríamos añadir: Identifica las oportunidades que existen en tu alrededor para comunicar el evangelio tras fronteras culturales. Oportunidades van uds. a encontrar, no tengo duda. Mas ¿qué van a hacer con ellas?
3. Permíteme añadir que el llamamiento misionero, normalmente, es discernido en el contexto del Cuerpo de Cristo – y no solamente en la privacidad de tu propio corazón y cuarto. Fíjate que aún el Apóstol Pablo dependió en la comunidad de los hermanos para discernir, por ejemplo, si debían embarcar para Macedonia en base de su visión alarmante (Hechos 16:10).
De manera que te aconsejaría que deberías consultar con tu pastor, o bien algún hermano o hermana mayor que te conoce a ti y a los caminos del Señor. ¿Qué concluyen entre todos? ¿Disciernen un llamamiento de Dios?
4. Como ayuda en este proceso, recomiendo la lectura de biografías y otros textos en el área de misiología. El ejemplo de otros, en el discernimiento de sus propios llamados y direcciones, te va a servir como espejo e inspiración. Aun mejor, ¿por que no iniciar un grupo de jóvenes en tu propia iglesia para estudiar la Biblia al respecto de misiones, leer la biografía misionera ocasional, etc., y analizarlo juntos en un grupo de estudio? El ejercicio te ayudaría en múltiples niveles de tu proceso de discernimiento.
5. Recomiendo tu preparación en alguna carrera secular, en adición de preparaciones “espirituales” o en la iglesia.
Es más y más frecuente que el campo misionero – no por decir gobiernos extranjeros – requiere preparación en alguna carrera profesional y secular para ganar entrada. Lo encontramos en nuestra propia agencia también. Para hacerse presentes en los campos más difíciles – en Asia, por ejemplo, o el Medio-oriente – buscamos personas capacitados en medicina, o ingeniería, o computación, o administración de empresas, etc.
No quiero decir que este nivel de preparación es absolutamente requerido. No lo es. Sin embargo, en más y más circunstancias, semejante capacitación es imprescindible.
6. Al fin, recomiendo que te zambullas cada día más en las profundidades del amor de Cristo. No podemos hacernos nada, bajo nuestro propio esfuerzo. Mas, animados por el amor y la gracia de Cristo, “todo lo puedo hacer” (Filipenses 4:13). Dedícate a conocer a Jesús.
Ojalá que estos breves comentarios te sirvan para algo. ¡Qué el Señor te bendiga!